Amo tanto a la vida, que la dejo pasar.
Temo tanto a perder, que me alejo de ti.
Heridas por cicatrizar que con el tiempo aún queman
y me duelen los versos que aún están por salir.
Y no sé qué va a ser cuando te cae del cielo
un delirio o un regalo.
Y no sé qué va a ser si se derrumba
al amanecer.
Y no me queda más que el aire,
que me sople las velas, que mi voz nunca me falle.
Y no me queda más que el ancla, oxidándome a mí mismo,
pero me agarro del alma si nos hundimos.
Tengo tantas historias aún por explicar,
que me queman los dedos al escribir.
Si me vieras llorar por todo lo perdido,
ganando mucho más cuando el barco se hundía.
Y no sé qué va a ser cuando te cae del cielo
un delirio o un regalo.
Y no sé qué va a ser si se derrumba
al amanecer.
Y no me queda más que el aire,
que me sople las velas, que mi voz nunca me falle.
Y no me queda más que el ancla, oxidándome a mí mismo,
pero me agarro del alma si nos hundimos.
No sé por qué esperar que caigan mil tormentas,
si me vienen a buscar, que me pillen de vuelta.
Pronto van a volver los himnos a sonar.
Será mejor así, será mejor ayer.

