Velero que la mar surcas con escolta de sirenas. Llévame a la isla de Azúcar. En donde me espera Elena. Sos ojós dam tanto destello, dan tanto brillo y socorro que no necesito estrellas, ni la farola del «Morro». La Habana se llama Elena, Elena se llama, y cambió su nombre Elena por el de Habana, y cambió su nombre Elena por el de Habana. Llevo por mapa el pañuelo que me bordó una mulata con las hebras de tu pelo en un trozo de tu bata Ya se ve la costanera, ya se toca el malecón. Tu abrazo es una palmera, y el puerto tu corazón. La Habana se llama Elena, Elena se llama, y cambió su nombre Elena por el de Habana, y cambió su nombre Elena por el de Habana.

