Esa flor que tan pálida y triste, se halla siempre al pie de una fuente, es mi alma sedienta de verte, es mi blanca y más bella ilusión. Ese faro que alumbra lejano, que ilumina las olas del mar, es testigo que sufro y que te amo en mis noches de inmenso penar. Ese faro que alumbra lejano, que ilumina las olas del mar, es testigo que sufro y que te amo en mis noches de inmenso penar.

