Por unos ojazos negros igual que penas de amores, hace tiempo tuve anhelos alegrías y sinsabores. Al dejarlos algún día, me decían así llorando no te olvides vida mía de lo que te estoy cantando: Que un viejo amor ni se olvida ni se deja. Que un viejo amor de nuestra alma sí se aleja, pero nunca dice adiós. Un viejo amor… Ha pasado mucho tiempo y otra vez vi aquellos ojos, me miraron con despecho, fríamente y sin enojos y al notar ese desprecio de ojos que por mi lloraron, pregunté si con el tiempo sus recuerdos olvidaron. Que un viejo amor ni se olvida ni se deja. Que un viejo amor de nuestra alma sí se aleja, pero nunca dice adiós. Un viejo amor, un viejo amor…

